
Castrillo de la Vega es un pequeño pueblo de apenas mil habitantes que pertenece al partido de Aranda deDuero, de la que dista ocho kilómetros. Se encuentra, por lo tanto, en plena Ribera del Duero, comarca burgalesa bien diferenciada de las del resto de la provincia, y muy relacionada con otras vecinas de las actuales provincias de Soria, Segovia y Valladolid; no en vano toda ella formó parte hasta hace pocos años de la diócesis de Osma, y Castrillo fue uno de los pueblos que integraron la Comunidad de Villa y Tierra de Haza, la cual perteneció a la provincia de Segovia hasta principios del pasado siglo, como podemos ver en el mapa de dicha provincia hecho por Tomás López en el año de 1773.
Sirva esta breve aclaración para situarnos y diferenciarlo de los numerosos pueblos de la Cuenca del Duero que ostentan el mismo nombre aunque con diferentes apellidos, y pasemos al tema propuesto, que me limitaré a describir con los datos recogidos de boca de varias personas del pueblo con edades que van de los
60 a los 90 años.
El Carnaval comenzaba el domingo de Quincuagésima, por todos conocido como Domingo Gordo, y terminaba la noche del Martes de Carnaval; sin embargo, los chicos se vestían de mamarrachos a la salida de la escuela desde la fiesta de las Candelas.
DOMINGO GORDO
Por la ninñana, después de la misa mayor, los mozos y mozas de las familias acomodadas se vestían con los a,itiguos trajes familiares; las mujeres se cubrían con mantones de alegres colores y (lucían las mejores joyas de la casa.
En grupos numerosos paseaban por las calles tirando papelillos de colores a los transeúntes, pero no siempre se limitaban al alegre paseo, sino que frecuentemente organizaban representaciones.
Como ejemplo puede servirnos la "boda de ricos", fingida, que celebraron en cierta ocasión; hombres y mujeres vestían los típicos atavíos tradicionales y acomlpañaban a los novios, que marchaban en carroza, entre los cohetes y el jolgorio normal en estos acontecimientos. Por la tarde comenzaba el Carnaval verdaderamente popular, cuyos protagonistas centrales eran los mamarrachos. Segun el Diccionario de Uso del Español, de María Moliner, mamarracho es la "persona que se viste ridículamente y dice y hace cosas extravagantes para hacer reir", y se relaciona con palabras como botarga, zaharrón. cachidiablo y chiborra. entre otras (1). En Castrillo, mamarracho era toda persona, de uno u otro sexo, que se disfrazaba con ropas viejas, sacos... y llevaba la cara tapada durante los días de Carnaval. La vestimenta más frecuente era un saco viejo. el de mayor tamaño posible, al que abrían en el fondo tres agujeros, uno para la cabeza y dos para los brazos. Se lo ponían por la cabeza a modo de sayo y les llegaba hasta las rodillas o más abajo, lo que dificultaba las carreras y propiciaba las caídas jocosas. |
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La cabeza la cubrían con algún sombrero viejo o trapos atados en forma de capucha, y la cara con una careta de cartón que ellos mismos fabricaban, o bien con betún u hollín. Todos llevaban colgada en banderola una cebadera de los machos con paja o ceniza para arrojar a los transeúntes y en la mano una cachaba de pastor, un palo o un saco mojado con los que defenderse o atacar. Había otros disfraces menos abundantes, pero que aparecían todos los años; entre ellos destacaba: